Hace ya un más de un año que nos encontramos viviendo una realidad distópica, llamada Covid-19. Esto nos ha impuesto a todos un cambio en el paradigma que vivíamos, llevándonos a sentirnos hastiados, agotados y sin fuerzas. Pensamos que “ya nada volverá a ser como antes”, que la “nueva normalidad” nos asfixia, resistiéndonos a aceptar que esto ha venido para quedarse, aunque sea por un tiempo.
Cuando de manera brusca cambian nuestra realidad, es normal que nos cueste ajustarnos a ella. Además, esta situación demanda muchos recursos diferentes, tanto internos como sociales, haciendo que aparezcan la ansiedad, la depresión, el estrés y otras formas de hacernos sentir incapaces. Esta sobrecarga nos vuelve irascibles, pesimistas y en ocasiones nos aleja de nuestros propósitos y necesidades.
La dificultad en las relaciones sociales, el sufrimiento de muchos de nosotros, de los que han perdido a alguien, de las parejas que se han roto o la gente que ha perdido su trabajo; todo suma, creando un estado social de cansancio y sensación de pérdida de libertad.
Esta fatiga pandémica, término acuñado por la OMS, es absolutamente normal y coherente con el momento vital en el que nos encontramos. Sentir que no tenemos suficiente con la realidad que estamos viviendo es normal, ya que venimos de una sociedad donde todo era posible, donde las libertades eran extraordinarias y el aislamiento social no se contemplaba.
Todo esto no quiere decir que estemos condenados a sentirnos insatisfechos y mal en esta normalidad que estamos viviendo, ni mucho menos. La Psicología es una gran aliada en estas situaciones, ya que los Psicólogos tenemos algunas herramientas que pueden ayudarnos a sobrellevar con más satisfacción esta pandemia.
¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?
A continuación, os dejo una lista de cosas que puedéis hacer para aliviar esta tediosa fatiga, favoreciendo una mejora vuestro bienestar:
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Empezar a desarrollar un diálogo interno más positivo, desde el respeto y el entendimiento.
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Manejar la ansiedad y el estrés con ejercicio físico siempre que puedas. Dar un paseo por la playa o la montaña o hacer yoga pueden ser alternativas estupendas. Incluir hábitos como la lectura también puede ayudarte en tu cambio de perspectiva, ofreciéndote una actividad enriquecedora y con alto poder de distracción.
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Evitar la sobreinformación. Aunque estar al día sobre las noticias referentes al Covid-19 puede ser en principio algo interesante, es bueno no sobrexponernos continuamente, ya que este “empacho” informativo nos puede drenar la energía y cargarnos de emociones negativas que no nos corresponden.
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Entender y aceptar nuestras emociones: Es en momentos complejos como el que estamos viviendo cuándo más necesario es entender la función de nuestras emociones. Éstas están aquí para indicarnos qué está pasando a nuestro alrededor, por lo que aceptarlas cuando llegan e integrarlas nos ayudará a relacionarnos mejor con nosotros mismos.
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Cuidarnos desde dentro con una alimentación correcta y sana, ya que es muy importante no descuidar nuestra nutrición.
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No dejar de lado el contacto social con amigos y familiares, aunque sea en grupos pequeños o por vía telemática. Somos seres sociales y es algo que nos ayudará a mantenernos equilibrados.
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Construir nuevas actividades que nos resulten placenteras. Es una oportunidad estupenda para incluir la meditación, la lectura o cualquier actividad dentro de nuestras rutinas. De este modo estaremos construyendo y enriqueciendo nuestra experiencia vital presente.
Espero que este artículo os haya ayudado a comprender mejor esta situación que vivimos y os haya aportado ideas o herramientas para sobrellevarlo mejor.
Si aun así consideráis que necesitáis apoyo psicológico, sabed que estaré encantada de atenderos en mi consulta online.
¡Hasta la próxima!
Marta Rubio



