Cuándo la ansiedad deja de ser una ayuda y empieza a pesar
Aunque no lo parezca a veces por lo incómoda que resulta, la ansiedad no es nuestra enemiga ni un fallo de nuestro cuerpo: es un mecanismo natural que nos prepara para reaccionar ante situaciones de incertidumbre o peligro y que nos ayuda a reaccionar rápido. Por ejemplo, nos puede ayudar con moderación a prepararnos ante un examen o a estar alerta cuando algo nos preocupa.
Entonces ¿cuándo es un problema? Pues el problema aparece cuando esa señal de alarma no se apaga, haciéndonos sentir que el peligro está presente todo el tiempo, aunque no haya un motivo claro, o cuando situaciones del día a día (como ir al trabajo, responder a un mensaje o tomar una decisión) se convierten en una montaña. Aquí sí que la ansiedad deja de ayudarte y pasa a interferir en tu tranquilidad, en tu sueño y en tus relaciones.
¿Cómo se nota?: cuerpo, pensamientos y limitaciones
La ansiedad no se experimenta solo en la cabeza, es algo que se siente intensamente en todo el organismo y que nos afecta de manera general.
- En el cuerpo: Opresión en el pecho, sensación de falta de aire, taquicardias, tensión muscular persistente, nudo en el estómago o problemas para conciliar el sueño.
- En la mente: Preocupación constante, bucles de pensamientos o rumiaciones, donde te pones en el peor escenario posible, dificultad para concentrarte e hipervigilancia.
- En tus acciones: Empiezas a evitar lugares, conversaciones o planes por miedo a pasarlo mal o a perder el control. Poco a poco, tu espacio se va haciendo más pequeño.
¿Cuándo conviene pedir ayuda?
Desde la perspectiva actual, no hace falta llegar a un límite insostenible ni sufrir un ataque de pánico para dar el paso. Un buen momento para pedir ayuda podría ser si notas que la preocupación constante te agota, si el malestar físico te acompaña a diario o si estás dejando de hacer cosas que antes disfrutabas. Todo esto es algo que se puede trabajar en consulta y te permitirá recuperar el margen de tranquilidad que necesitas. Si quieres conocer más sobre el marco general de las sesiones, puedes consultar la sección de terapia individual.
¿Cómo trabajo?: herramientas cognitivo-conductuales y de aceptación
En mi consulta trabajamos desde un enfoque cognitivo-conductual y contextual. Para que nos podamos entender mejor, sin tecnicismos, esto significa que no nos limitamos a «eliminar» la ansiedad mágicamente, sino a entender cómo funciona en tu caso particular: qué pensamientos la alimentan y cómo respondes a ella.
Aprenderás a relacionarte de otra manera con lo que sientes, desarrollando herramientas prácticas para regular tu sistema nervioso y soltar parte de ese “control” que solo te añade angustia. Las sesiones duran entre 50 y 60 minutos, y podemos realizarlas de forma presencial en Rincón de la Victoria (Málaga) o mediante terapia online con la misma validez y eficacia.
Qué pasa en la primera sesión
La primera sesión es un espacio de acogida, confidencial e individual donde nos conocemos. En ella hablaremos de qué te está ocurriendo, desde cuándo convives con este malestar y de qué manera condiciona tu día a día. Te explicaré mi forma de trabajar y trazaremos una línea para ver hacia dónde queremos ir. Saldrás de la primera consulta con una idea clara de lo que te ocurre y de los primeros pasos que vamos a dar juntas o juntos.
Si sientes que es el momento de empezar, puedes ponerte en contacto conmigo directamente.
Preguntas frecuentes
¿Es normal sentir ansiedad?
¿Cuánto dura la terapia?
¿Funciona la terapia online para la ansiedad?
¿Necesito medicación?
Aviso importante: La información contenida en esta página tiene carácter divulgativo y no sustituye en ningún caso la valoración de una consulta clínica presencial o personalizada. Si te encuentras en una situación de crisis grave o riesgo vital, por favor acude a los servicios de urgencia o contacta inmediatamente con el 024 (Atención a la conducta suicida) o el 112.
